Tratamiento con ondas de choque en Madrid
Las ondas de choque son una de las herramientas más útiles de las que disponemos en traumatología para las lesiones que se han cronificado: esas tendinopatías que llevan meses sin ceder, que ya han pasado por reposo, antiinflamatorios y fisioterapia, y que siguen ahí. No son una técnica nueva ni experimental. Llevan más de tres décadas aplicándose en aparato locomotor y hoy figuran en las guías de tratamiento de varias de las patologías más frecuentes de la consulta.
Qué son exactamente las ondas de choque
Una onda de choque es un pulso acústico de alta energía y muy corta duración que se transmite a través de los tejidos. No es calor, no es corriente eléctrica y no es ultrasonido terapéutico convencional. Es una onda de presión que atraviesa la piel sin dañarla y descarga su energía en el punto donde está la lesión: el tendón degenerado, la fascia engrosada, la calcificación o el foco de fractura que no consolida.
Cómo actúan sobre un tendón que no se cura
El problema de una tendinopatía crónica no es la inflamación, como se pensó durante años, sino la degeneración: el tendón ha entrado en un proceso de reparación fallida, con desorganización de las fibras de colágeno, formación de vasos y terminaciones nerviosas anómalas, y una respuesta biológica que se ha apagado. Por eso los antiinflamatorios alivian poco y solo mientras duran.
Las ondas de choque actúan precisamente ahí. El estímulo mecánico produce una respuesta biológica en el tejido: aumenta la vascularización local, estimula la actividad de las células responsables de reparar el tendón y modifica la transmisión del dolor en la zona. Dicho de forma sencilla, reactivan un proceso de curación que se había detenido. En el caso de las calcificaciones, además, la energía fragmenta el depósito cálcico y facilita su reabsorción.
Ondas focales y ondas radiales: no son lo mismo
Es la distinción que más confusión genera y la que conviene entender antes de empezar un tratamiento. Las ondas radiales se generan por un impacto neumático y su energía es máxima en la superficie, dispersándose a medida que profundiza: son adecuadas para lesiones superficiales y para trabajo sobre musculatura y puntos gatillo. Las ondas focales concentran la energía en un punto concreto a la profundidad elegida, lo que permite tratar estructuras profundas y calcificaciones con precisión.
En la práctica, la elección depende de la lesión, de su profundidad y de la fase en que se encuentre. Lo importante es que la indicación la haga un traumatólogo tras explorar y, cuando procede, tras localizar la lesión con ecografía: aplicar energía sobre la zona equivocada no es solo ineficaz, es la razón más frecuente de que un paciente llegue diciendo que las ondas de choque «no le funcionaron».
Qué patologías tratamos
Estas son las indicaciones que atendemos con más frecuencia, agrupadas por región:
| Región | Patología | Presentación típica |
|---|---|---|
| Pie y talón | Fasciopatía plantar y espolón calcáneo | Dolor en el talón al dar los primeros pasos de la mañana |
| Tobillo | Tendinopatía aquílea insercional y del cuerpo | Dolor y engrosamiento del tendón, rigidez al iniciar la marcha |
| Rodilla | Tendinopatía rotuliana y cuadricipital | Dolor bajo la rótula al saltar, correr o bajar escaleras |
| Pierna | Periostitis tibial (estrés tibial medial) | Dolor en el borde interno de la tibia al correr |
| Cadera | Tendinopatía glútea y síndrome del trocánter | Dolor en la cara lateral de la cadera, sobre todo al dormir de lado |
| Muslo | Tendinopatía isquiotibial proximal | Dolor profundo en el glúteo al sentarse o al esprintar |
| Hombro | Tendinopatía calcificante y no calcificante del manguito | Dolor nocturno y limitación para elevar el brazo |
| Codo | Epicondilitis y epitrocleitis | Dolor al agarrar objetos, al girar el pomo o al dar la mano |
| Hueso | Retardo de consolidación y pseudoartrosis | Fractura que no termina de consolidar en el plazo esperado |
| Músculo | Síndrome miofascial y puntos gatillo | Contracturas de repetición que no ceden con fisioterapia |
Cuándo están indicadas: el momento importa
Las ondas de choque no son un tratamiento de primera línea para un dolor que acaba de aparecer. Su territorio es la lesión que se ha cronificado, habitualmente a partir de los tres meses de evolución y después de que el tratamiento conservador inicial no haya resuelto el cuadro. Aplicarlas antes de tiempo, sobre una lesión aguda e inflamada, no aporta beneficio y puede resultar innecesariamente molesto.
También tienen un lugar claro como alternativa antes de plantear cirugía en tendinopatías rebeldes, y como opción en pacientes en los que la infiltración de corticoides no es deseable por el número de infiltraciones ya recibidas o por el riesgo de debilitar el tendón.
Cómo es una sesión
La sesión dura entre 10 y 20 minutos según la zona. El traumatólogo localiza el punto exacto de dolor, aplica gel conductor y desplaza el cabezal sobre la zona mientras ajusta la intensidad. Durante los primeros disparos se busca el punto de máxima sensibilidad, que suele coincidir con el foco de la lesión, y a partir de ahí se sube la energía hasta el umbral que el paciente tolera bien.
Se nota una molestia intensa pero soportable durante la aplicación, que cede al terminar. No se utiliza anestesia local de forma rutinaria: la respuesta del paciente al punto doloroso es parte de la información que guía el tratamiento. Al acabar puede quedar sensación de calor o de dolorimiento durante unas horas, y en ocasiones un ligero enrojecimiento o pequeño hematoma.
Cuántas sesiones y por qué tres es la pauta habitual
La pauta más frecuente es de tres sesiones separadas por una semana, y es la que sirve de referencia porque coincide con lo que utilizan la mayoría de los protocolos publicados. El intervalo semanal no es arbitrario: la respuesta biológica del tejido tarda días en producirse y espaciar las sesiones permite que ese proceso se desarrolle antes del siguiente estímulo.
Dicho esto, no todas las lesiones responden igual. Algunas tendinopatías requieren cuatro o cinco sesiones, y las calcificaciones de hombro suelen necesitar más energía y más sesiones que una fascia plantar. El traumatólogo revalora tras la tercera sesión y decide si continuar, espaciar o cambiar de estrategia.
Las ondas de choque no funcionan solas
Este es el punto que marca la diferencia entre un tratamiento que funciona y uno que se queda a medias. Las ondas de choque reactivan la biología del tendón, pero es el ejercicio de carga progresiva el que reorganiza el colágeno y devuelve la capacidad de trabajo.
Un tratamiento sin plan de ejercicio asociado es media terapia. En todas nuestras pautas la sesión va acompañada de un programa de carga adaptado a la lesión y a la actividad del paciente.
Qué dice la evidencia
Es una técnica con respaldo desigual según la patología, y conviene ser preciso al respecto. El apoyo más sólido está en la tendinopatía calcificante del hombro y en la fasciopatía plantar crónica, donde figura en las recomendaciones de tratamiento tras el fracaso del abordaje conservador inicial. La evidencia es también favorable en epicondilitis y en tendinopatía aquílea, y hay respaldo consolidado en el retardo de consolidación ósea.
En otras indicaciones el nivel de evidencia es menor y el tratamiento se plantea de forma individualizada. Como en cualquier tratamiento del aparato locomotor, la respuesta varía de una persona a otra y depende del tiempo de evolución, del grado de degeneración del tejido y de si se acompaña o no del trabajo de carga adecuado.
Cuándo no se pueden aplicar
Existen situaciones en las que el tratamiento está contraindicado o requiere valoración previa específica:
- Embarazo.
- Presencia o sospecha de lesión tumoral en la zona a tratar.
- Infección activa en la zona de aplicación.
- Trastornos de la coagulación o tratamiento anticoagulante, que requieren valoración individual.
- Trombosis venosa en la extremidad afectada.
- Placas de crecimiento abiertas, en el caso de las ondas focales de alta energía.
- Aplicación sobre tejido pulmonar, grandes vasos, troncos nerviosos principales, cabeza o columna.
- Infiltración con corticoides reciente en la misma zona: conviene dejar transcurrir unas semanas.
Antes y después de la sesión
No se requiere ayuno ni preparación especial. Conviene acudir con ropa cómoda que permita descubrir la zona y, si es posible, suspender los antiinflamatorios los días previos y posteriores: el efecto que buscamos es precisamente una respuesta inflamatoria controlada, y bloquearla farmacológicamente puede restarle eficacia al tratamiento. Esta indicación siempre la confirma el traumatólogo en cada caso.
Tras la sesión se puede hacer vida normal. Recomendamos evitar el impacto intenso sobre la zona tratada durante las 48 horas siguientes y no aplicar frío ni calor salvo indicación expresa. El programa de ejercicio se mantiene según la pauta entregada.
Casos clínicos
Cómo abordamos algunas de estas lesiones
Corredora de 42 años con dolor plantar de ocho meses
Cómo llega. Llega tras haber probado reposo relativo, plantillas de farmacia y dos tandas de antiinflamatorios. El dolor es máximo en los primeros pasos de la mañana y mejora al calentar, el patrón característico de la fasciopatía plantar. En la exploración, dolor selectivo en la inserción de la fascia en el calcáneo; la ecografía confirma engrosamiento fascial.
Cómo lo abordamos. El planteamiento aquí no es solo tratar la fascia. Hay que revisar el volumen de entrenamiento, el calzado y, sobre todo, la movilidad del tobillo y la fuerza del tríceps sural, que en corredoras con este cuadro suele estar comprometida. La pauta combina ondas de choque focales sobre el punto de máximo dolor con un programa de carga progresiva y trabajo de flexibilidad. Se revalora tras la tercera sesión.
Administrativo de 51 años con epicondilitis de un año de evolución
Cómo llega. Dolor en la cara externa del codo al agarrar objetos y al girar el pomo de la puerta. Ha recibido dos infiltraciones de corticoides con alivio temporal cada vez más corto, que es exactamente el patrón que hace desaconsejable una tercera: cada infiltración sucesiva alivia menos y compromete más el tendón.
Cómo lo abordamos. Es un caso donde las ondas de choque tienen un papel claro, precisamente como alternativa a seguir infiltrando. Se deja transcurrir el tiempo necesario desde la última infiltración, se aplica la pauta sobre el origen de los extensores y se acompaña de trabajo excéntrico de muñeca y de revisión del puesto de trabajo, porque sin corregir el gesto repetido el cuadro reaparece.
Hombro doloroso con calcificación en mujer de 47 años
Cómo llega. Dolor nocturno que impide dormir sobre ese lado y limitación para elevar el brazo por encima del hombro. La radiografía muestra una calcificación en el tendón del supraespinoso y la ecografía la localiza y define su consistencia, dato que condiciona la respuesta al tratamiento.
Cómo lo abordamos. Es la indicación con mayor respaldo de todo el clúster. Se emplean ondas focales de mayor energía dirigidas al depósito cálcico, con más sesiones que en una tendinopatía habitual, y se combina con trabajo de movilidad escapular y del manguito. La consistencia de la calcificación y su fase evolutiva marcan las expectativas, y eso se explica en consulta antes de empezar.
Jugador de pádel de 34 años con dolor bajo la rótula
Cómo llega. Dolor localizado en el polo inferior de la rótula que aparece al saltar y al bajar escaleras, con cuatro meses de evolución y sin traumatismo previo. Tendinopatía rotuliana clásica en un deporte con alta demanda de gestos de frenado y cambio de dirección.
Cómo lo abordamos. En este perfil el error habitual es parar del todo. La tendinopatía rotuliana responde mal al reposo absoluto y bien a la carga controlada. La pauta combina ondas de choque con un programa de fuerza progresiva de cuádriceps y una modulación del volumen de juego, no su suspensión. Se ajusta la progresión en cada revisión.
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntáis
¿Duele el tratamiento con ondas de choque?
Se nota una molestia intensa durante los minutos de aplicación, que cede al terminar. La intensidad se ajusta a cada paciente y no suele requerir anestesia; de hecho, la respuesta al punto doloroso ayuda a localizar la lesión.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
La pauta habitual es de tres sesiones separadas por una semana. Algunas lesiones, especialmente las calcificaciones de hombro, requieren cuatro o cinco. El traumatólogo revalora tras la tercera sesión.
¿Cuánto tarda en notarse el efecto?
No es un tratamiento de alivio inmediato. La respuesta biológica del tejido se desarrolla a lo largo de semanas, por lo que la mejoría suele valorarse a las cuatro u ocho semanas de terminar la pauta, no al día siguiente.
¿Puedo entrenar o hacer deporte durante el tratamiento?
En general sí, ajustando la carga. Se recomienda evitar el impacto intenso sobre la zona tratada durante las 48 horas posteriores a cada sesión, pero el reposo absoluto suele ser contraproducente en las tendinopatías.
¿Es lo mismo que el ultrasonido de fisioterapia?
No. El ultrasonido terapéutico aplica energía continua de baja intensidad, principalmente con efecto térmico. Las ondas de choque son pulsos acústicos de alta energía con un efecto mecánico y biológico distinto.
¿Qué diferencia hay entre ondas focales y radiales?
Las radiales concentran su energía en la superficie y se dispersan en profundidad; las focales la concentran en un punto a la profundidad elegida. La elección depende de la lesión, de su profundidad y de la fase en que se encuentre.
¿Puedo tomar ibuprofeno durante el tratamiento?
Conviene evitar los antiinflamatorios en los días previos y posteriores, ya que el efecto buscado es una respuesta biológica controlada que estos fármacos pueden atenuar. Consúltalo siempre con tu traumatólogo antes de suspender cualquier medicación.
¿Sirven si ya me han infiltrado?
Sí, y en muchos casos son precisamente la alternativa cuando el alivio de las infiltraciones es cada vez más corto. Es necesario dejar transcurrir unas semanas desde la última infiltración de corticoides.
¿Tienen efectos secundarios?
Los habituales son leves y transitorios: dolorimiento en la zona durante unas horas, enrojecimiento y, ocasionalmente, un pequeño hematoma. Suelen resolverse en uno o dos días.
¿Necesito una prueba de imagen antes?
No siempre, pero en la mayoría de los casos la ecografía musculoesquelética aporta información clave para localizar la lesión y elegir el tipo de onda. En sospecha de calcificación, se valora también radiografía.
¿Están cubiertas por mi seguro médico?
Depende de la compañía y de la póliza. Consúltanos tu caso concreto al pedir cita y te confirmamos las condiciones aplicables.
¿Quién aplica el tratamiento?
En MDH la indicación y la aplicación las realiza el traumatólogo, tras exploración clínica y, cuando procede, tras localización ecográfica de la lesión.
¿Tienes una lesión que no termina de curarse?
Valoramos tu caso y te indicamos si el tratamiento con ondas de choque es la opción adecuada para ti.
Equipo de Traumatología MDH en Madrid
Traumatología
Nro. Colegiado: —
- Miembro del equipo de traumatología del Dr.Garlito
Traumatología
Nro. Colegiado: 282881119
- Miembro del equipo de traumatología del Dr.Garlito
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